Miguel escucgaba la historia que le relataba Elena de su vida en Barcelona, esa ciudad tan cosmopolita que le había robado a la niña de sus ojos, encima pensaba en José, siempre aparecía en el momento más oportuno en su vida, esperaba con vaga esperanza que Elena no siguiese enamorada de él.
Elena no le contó a Miguel todo lo que José le había dicho, había quedado para comer con él. Miguel la habia acercado a su casa se había despedido de ella, y le había dejado una bolsa con un vestido largo diciendo corre dentro de una hora vengo a recogerte no le había replicar, Miguel era así nunca la dejaba decidir, en el fondo a Elena le gustaban estas sorpresas.
A la hora estaba ya lista el vestido era precioso y le quedaba como un guante, Miguel apareció en su flamante coche, sube que te llevo a la inauguración de mi nuevo edificio.
Era precioso pero a ella no le apetecia un acontecimiento social, era el centro de las miradas, desde que era la nueva imagen de los informativos allí dónde iba todos le miraban...
Miguel la rescató de la conversación pesada del alcalde, la llevó a la planta más alta del edificio, desde allí las vistas eran preciosas, se metió la mano en el bolsillo, sacó una cajita. la abrió y mientras le enseñaba un anillo de diamantes le pidió que se casase con él....
Esa noche Elena no pudo dormir, eran demasiadas emociones fuertes ese día, no le había contestado a Miguel, estaba entre dos hombres y en pocas horas, todo había trascurrido muy rápido.
LLegó al restaurante dónde había quedado con José, el la esperaba se levantó al verle, mientras comían José le contó todo lo que había pasad en el ultimo año, no le pidió matrimonio, solo le dijo que se iba a vivir con ella, todo sin preguntarle si ella aceptaba, ella le dijo que se lo pensaria, pasaron toda la tarde juntos incluso la noche, por la mañana se levantó se vistió fue a casa y le dijo a sus padres que se iba al chalet de la playa que no dijesen a nadie dónde iba, necesitaba estar sola y pensar....