Vivimos en un mundo de locos, donde las apariencias valen su pero en oro y donde la gente vale lo que aparenta. Si aparentas más, parece que tienes el cielo ganado en el
paraiso terrenal. Cuando la realidad te arrebata tu sueño celestial, los ángeles se convierten en demonios para que ardas en lo más profundo de los infiernos.
Todo apariencias, todo mentiras.
Sólo el interior vale su peso en oro.
Y ni todo el oro del mundo reluce tanto como la luz de un buen corazón.
Alberto"Capitan de la perla gris".Etiquetas: Reflexiones de Alberto